ARTISTAS CON DISCAPACIDADES

 

Stephen Hawking      

(Stephen William Hawking; Oxford, 1942 - Cambridge, 2018) Físico teórico británico. A pesar de sus discapacidades físicas y de las progresivas limitaciones impuestas por la enfermedad degenerativa que padecía, Stephen Hawking es probablemente el físico más conocido entre el gran público desde los tiempos de Einstein. Luchador y triunfador, a lo largo de toda su vida logró sortear la inmensidad de impedimentos que le planteaba el mal de Lou Gehrig, una esclerosis lateral amiotrófica que le aquejó desde que tenía veinte años. Hawking fue, sin duda, un caso particular de vitalidad y resistencia frente al infortunio del destino.

Biografía

El 8 de enero de 1942, día en que se cumplieron trescientos años de la muerte de Galileo, nació Stephen Hawking en la ciudad de Oxford. Como tantas otras de clase media, su familia soportaba con entereza los rigores de la Segunda Guerra Mundial; hacia el final de la contienda, un cohete V2 alemán cayó a pocas decenas de metros de su casa en Highgate, al norte de Londres. Tras cursar estudios secundarios, Hawking ingresó en el University College de Oxford, donde se licenció en 1962 con los títulos de matemático y físico. Por esa época era un chico de vida normal, cuyas singularidades eran únicamente su brillante inteligencia y un gran interés por las ciencias.

Pero en 1963, en el transcurso de una sesión de patinaje sobre hielo, el joven Stephen resbaló y tuvo dificultades para incorporarse. De inmediato se le diagnosticó un trastorno degenerativo neuromuscular, la ELA o esclerosis lateral amiotrófica. Los médicos supusieron que la enfermedad iba a acabar con su vida en pocos años; sin embargo, se equivocaron. Naturalmente, la vida de Stephen no fue la misma a partir de entonces, pero sus limitaciones físicas no interrumpieron en ningún momento su actividad intelectual; de hecho, más bien la incrementaron.

En octubre de 1962 había iniciado sus estudios de doctorado en el Trinity Hall de Cambridge. Solicitó trabajar con Fred Hoyle, pero el célebre astrónomo tenía demasiados pretendientes y la petición fue denegada; muchos años después, el propio Hawking vería el lado positivo: de haber sido aceptado, probablemente se hubiera visto obligado a defender la teoría del estado estacionario de Hoyle, desacreditada tras el descubrimiento de la radiación de fondo de microondas en 1965.

Mientras cursaba su doctorado se casó con Jane Wayline (1965), con quien tendría tres hijos. Tras casi veinticinco años de vida en común, en 1990 la pareja se separó y el científico se fue a vivir con Elaine Mason, una de las enfermeras que lo cuidaba y con la que cinco años más tarde contrajo matrimonio; esta segunda relación se prolongaría hasta 2007. Después de obtener el título de doctor en física teórica (1966), su pasión por el estudio del origen del universo fue en aumento, y sus investigaciones se centraron en el campo de la relatividad general, particularmente en la física de los agujeros negros, descrita por primera vez por Robert Oppenheimer en 1939.

Ciertamente, Hawking no sólo es comparable con Albert Einstein por su popularidad: al igual que el formulador de la teoría de la relatividad, Stephen Hawking se planteó la ambiciosa meta de armonizar la relatividad general y la mecánica cuántica, en busca de una unificación de la física que permitiese dar cuenta tanto del universo como de los fenómenos subatómicos. En 1971 sugirió la formación, a continuación del big bang, de numerosos objetos denominados «miniagujeros negros», que contendrían alrededor de mil millones de toneladas métricas de masa, pero ocuparían sólo el espacio de un protón, circunstancia que originaría enormes campos gravitatorios, regidos por las leyes de la relatividad.

Sus estudios sobre los miniagujeros negros lo llevarían a combinar por primera vez la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica para resolver el problema de estudiar estas estructuras de dimensiones muy reducidas y de densidad extraordinariamente elevada, sobre las que no se creía que se pudiese obtener algún conocimiento. En 1974 propuso, de acuerdo con las predicciones de la física cuántica, que los agujeros negros emiten radiación térmica hasta agotar su energía y extinguirse. Hawking ha explorado asimismo algunas singularidades del binomio espacio-tiempo.


Fotograma de La teoría del todo (2014), filme basado en la vida de Hawking

En 1974 Hawking fue designado miembro de la Royal Society y, tres años más tarde, profesor de física gravitacional en Cambridge, donde se le otorgó la cátedra Lucasiana de matemáticas (1980), que había sido dictada por tan egregias figuras como Isaac Newton y, más recientemente, Paul Dirac. Hawking continuaría ocupando dicha cátedra hasta su jubilación en 2009. Pero a medida que los logros intelectuales y los reconocimientos se iban sucediendo en su vida (recibió innumerables premios y doctorados honoris causa), también avanzaba el proceso degenerativo de su enfermedad. Primero la inmovilidad de sus extremidades lo llevó a depender de una silla de ruedas; después la parálisis se extendió a casi todo su cuerpo; en 1985 contrajo una neumonía que obligó a los médicos a practicarle una traqueotomía, tras lo cual perdió completamente el habla. A partir de entonces sólo pudo comunicarse mediante un sintetizador conectado a su silla, pero ni siquiera eso lo desmoralizó: escribió otros siete libros y siguió publicando artículos e impartiendo conferencias.

Un gran divulgador

Resulta una gran paradoja, sin duda, que un hombre que se involucró plenamente en la tarea de clarificar los conceptos científicos para el público medio (a diferencia de la mayoría de sus colegas, Hawking optó decididamente por la divulgación) hubiera de enfrentarse duramente con la dificultad de poder comunicarlos. No obstante, gracias a su empeño y tenacidad, no dejó de salvar los escollos que se derivaban de sus discapacidades físicas. En 1989, en ocasión de su visita a España para recibir el premio Príncipe de Asturias, Stephen Hawking subrayó la importancia de que los ciudadanos de a pie posean las nociones científicas suficientes para participar en los debates que abren los nuevos avances científicos y tecnológicos, evitando que todo quede en manos de los expertos.

Ése es el mensaje que se descubre en algunos de sus libros más famosos, como Historia del tiempo: del big bang a los agujeros negros (1988), que ha sido traducido a treinta y siete idiomas y del que en pocos años se vendieron más de veinte millones de ejemplares. En su propósito de hacer llegar el libro a un público amplio, Stephen Hawking renuncia a las fórmulas y a las exposiciones para especialistas, pero no abandona el tratamiento riguroso de la cuestión. Procede primero a una amplia exposición de las ideas cosmológicas actuales (el big bang y la expansión del universo), así como de los principales hallazgos de la física de las partículas, que explican a nivel subatómico cómo es la materia y las fuerzas que la gobiernan. Hawking pone de manifiesto la sorprendente convergencia de estas dos vías de investigación, que han dado nacimiento a una nueva disciplina: la astrofísica de las partículas.

En Historia del tiempo el autor aborda también, manteniendo siempre el tono de alta divulgación, temas como los agujeros negros y, además del origen, el posible destino del universo. Tampoco elude la pregunta que se formula el hombre común cuando se enfrenta a estas cuestiones: el papel de Dios en todos esos fenómenos, así como la creación del universo, punto en el que Stephen Hawking abandona el tratamiento rigurosamente científico para aventurarse en los inciertos caminos de la especulación metafísica.

Otro libros posteriores, como Agujeros negros y pequeños universos (1994), El universo en una cáscara de nuez (2002) o El gran diseño (2010), manifiestan una intención divulgativa todavía mayor que sus libros precedentes. Respecto a su bibliografía más especializada, sus esfuerzos para describir desde un punto de vista teórico las propiedades de los agujeros negros, así como la relación que estas propiedades guardan con las leyes de la termodinámica clásica y de la mecánica cuántica, han quedado recogidos en obras como The Large Scale Structure of Space-Time (1973, en colaboración con G.F.R. Ellis), Superspace and Supergravity (1981) y The Very Early Universe (1983).


FRIDA KAHLO



Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón (CoyoacánCiudad de México6 de julio de 190713 de julio de 1954),​ conocida mundialmente como Frida Kahlo, fue una pintora mexicana reconocida como un icono pop de la cultura de México. Su obra gira temáticamente en torno a su biografía y a su propio sufrimiento. Fue autora de 150 obras, principalmente autorretratos, en los que proyectó sus dificultades por sobrevivir.

Su vida estuvo marcada por el infortunio de sufrir un grave accidente en su juventud que la mantuvo postrada en cama durante largos periodos, llegando a someterse hasta a 32 operaciones quirúrgicas.​ Llevó una vida poco convencional.​La obra de Frida y la de su marido, el pintor Diego Rivera, se influyeron mutuamente. Ambos compartieron el gusto por el arte popular mexicano de raíces indígenas, inspirando a otros pintores mexicanos del periodo posrevolucionario.

En 1939 expuso sus pinturas en Francia gracias a una invitación de André Breton, quien intentó convencerla de que eran «surrealistas», aunque Kahlo decía que esta tendencia no correspondía con su arte ya que ella no pintaba sueños sino su propia vida. Una de las obras de esta exposición (Autorretrato-El marco, que actualmente se encuentra en el Centro Pompidou) se convirtió en el primer cuadro de un artista mexicano adquirido por el Museo del Louvre. Hasta entonces, Frida Kahlo había pintado solo privadamente y a ella misma le costó admitir que su obra pudiese tener un interés general. Aunque gozó de la admiración de destacados pintores e intelectuales de su época como Pablo PicassoVasili KandinskiAndré BretonMarcel DuchampTina Modotti y Concha Michel, su obra alcanzó fama y verdadero reconocimiento internacional después de su muerte, especialmente a finales de los años de 1980 y principios de 1990 por coleccionistas como la cantante Madonna.

Mucho después de su fallecimiento, Frida Kahlo ha terminado por trascender su propia realidad. De pintora revolucionaria, creadora de mundos íntimos y mujer torturada y engañada (pero también abierta al amor), la imagen de la pintora ha pasado a convertirse en un auténtico icono. Puede ser que incluso hasta el punto de caer en una peligrosa banalidad. Pero los millones de imágenes de la artista que se han convertido en merchandising no anulan en absoluto el enorme poder de sus obras. El potencial y el talento de Frida Kahlo florecieron a través de la enfermedad, el sufrimiento y la postración. Suyas son las palabras “todo puede tener belleza, aún lo más horrible”. Además, fue capaz de convertirse a sí misma en una obra de arte con entidad propia, siguiendo la estela de otros artistas como Salvador Dalí.

Enraizada en su propia cultura y amante de la belleza (propia y ajena), su imagen y su persona experimentan un auténtico culto en la sociedad mexicana, donde su retrato incluso preside altares dedicados a los santos.  En vida, Frida Kahlo se enfrentó a una realidad terrible y empleó el arte para mostrar su sufrimiento: para superarlo y para aprender a vivir con él. Y no tuvo que ir muy lejos para crear su imaginario personal, admirado por artistas como André Bretón: en sus propias palabras, “nunca pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad”.

Diego Rivera. El amor y el despecho

 diego y yo 1949

“Diego y yo” (1949). En i.pinimig.comm

 

El accidente que destruyó el esqueleto de la pintora nunca fue un obstáculo para su actividad social y cultural. Frida frecuentó desde su juventud los círculos artísticos y políticos de Ciudad de México; a través de la fotógrafa Tina Modotti entra en contacto con el pintor muralista Diego Rivera, que sería el amor de su vida y con quien mantendría una relación caracterizada por la pasión, el desencanto, los celos y las infidelidades. La artista retrató a su pareja en distintas ocasiones y escribió sus sentimientos hacia él en su diario. Frases como “Siento que desde nuestro lugar de origen hemos estado juntos, que somos de la misma materia, de las mismas ondas, que llevamos dentro el mismo sentido”, dejan clara la intensidad del amor que Frida sentía por Diego. Un amor poderoso, pero también destructivo.

 

collar de espinas 

“Autorretrato con collar de espinas” (1940). En matadornetwork.com

 

En 1929 y a la edad de 22 años, Frida Kahlo se casa con Diego Rivera, que entonces tenía 43. Fue “la boda entre un elefante y una paloma”, en palabras de la artista. Durante los años siguientes ambos residen en La Casa Azul y pasan temporadas en los EEUU. En esta residencia, y más adelante en la actual Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, la pareja mantiene una intensa vida cultural y social caracterizada por su compromiso político con los ideales de izquierdas. De hecho, entre 1937 y 1939 darían asilo a León Trotski y a su esposa, perseguidos por Stalin. La relación de Frida y Diego pasa por innumerables altibajos a causa de las infidelidades del muralista, a las que la artista decide responder con sus propias aventuras. Se divorcian el 1939 para volver a casarse en 1940, esta vez con el compromiso de mantener vidas sexuales abiertas

Últimos años. Una década de actividad, pasión y sufrimiento

Los años 40 fueron para Frida Kahlo una década de intensa actividad artística. Durante mucho tiempo se pensó que su figura había quedado eclipsada en vida por la poderosa presencia de Diego Rivera; si bien la pintora no alcanzó entonces la fama de su esposo, lo cierto es que su obra fue reconocida por artistas como André Bretón, Picasso o Kandinsky, entre otros. En 1938, la Galería Julien Levy de Nueva York organiza su primera exposición individual y empieza a participar en muestras colectivas. Su obra se expone en México, París, Nueva York, Boston y otras capitales norteamericanas. En 1942 entra a formar parte del Seminario de Cultura Mexicana en calidad de miembra fundadora, y en 1943 se incorpora como maestra a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda. En 1953, año previo a su fallecimiento, la Galería Lola Álvarez Bravo un exposición individual de su obra en Ciudad de México: será la única que se celebrará en el país en vida de la artista.

Los problemas físicos y de salud de Frida Kahlo la mantienen postrada durante largas temporadas. La artista sigue su actividad pictórica y crea magníficos retratos, llenos de simbolismo profundidad y personalidad. Es el caso de Los ojos de Frida (1948), obra que refleja dos de las constantes de su pintura: el sufrimiento y la pasión por la tradición mexicana. El dolor y la cercanía de la muerte, que la artista siente cercana, son temas recurrentes en sus lienzos. En 1950 su salud empeora, a causa de una intervención en la columna que le causa importantes problemas; en 1954 la artista intenta suicidarse en dos ocasiones, incapaz de seguir aguantando el dolor. Ese mismo año, Frida Kahlo fallece a los 47 años de edad y es velada en el Palacio de Bellas Artes de la capital por los artistas e intelectuales mexicanos más importantes del momento, en un ataúd cubierto por la bandera comunista.


Michael Phelps  

(Michael Fred Phelps; Baltimore, 1985) Nadador estadounidense. Considerado el mejor de la historia de la especialidad, en 2004 fue la sensación de los Juegos Olímpicos de Atenas y ya en los de Pekín 2008 superó el mítico récord de Mark Spitz, al obtener ocho medallas de oro frente a las siete que su compatriota había conquistado en los Juegos Olímpicos de Munich (1972). Tras ganar en 2012 otras seis medallas en los Juegos Olímpicos de Londres, Michael Phelps se convirtió en el deportista más laureado de la historia de los juegos.

Phelps anunció entonces su retirada, pero dos años después regresó a las competiciones para preparar su quinta participación olímpica en Río de Janeiro (2016), donde coronó su trayectoria con otros seis metales y elevó su palmarés a niveles apenas concebibles: 28 medallas olímpicas, 23 de ellas de oro. Para apreciar la magnitud del logro basta descender un puesto en el escalafón: el segundo deportista más premiado en los juegos es la gimnasta soviética Larisa Latynina, que entre 1956 y 1964 consiguió «solamente» 18 medallas.

Bow Bowman, el descubridor de un talento

Michael Phelps nació el 30 de junio de 1985 en Baltimore, Maryland, en el seno de una familia de clase media muy deportista. Después de practicar desde muy pequeño algunos deportes típicos de Estados Unidos (béisbol y fútbol americano), comenzó a nadar a los siete años, espoleado por sus hermanas, Hilary y Whitney; esta última fue campeona de Estados Unidos de los 200 metros mariposa en 1994, pero una lesión de espalda la obligó a una retirada prematura. Aunque el pequeño Michael le tenía miedo al agua, en su biografía explica que se refugió en las piscinas para no oír las discusiones entre sus padres, que poco después se divorciarían.

A los once años se cruzó en su vida el técnico Bow Bowman, quien pronto se percató de sus cualidades innatas para la natación. Con él empezó a entrenar en el North Baltimore Aquatic Club. De hecho, el prestigioso técnico se convirtió en su segundo padre, ya que con su padre biológico, un policía retirado, apenas mantuvo relación desde que se separó de su madre, antigua maestra que desde 1999 trabajaba como administrativa del club al que pertenecía Michael.

En 2000, apenas cumplidos los quince años, Phelps participó en los Juegos Olímpicos de Sydney. Logró un meritorio diploma al ser quinto en los 200 metros mariposa. En 2001 ganó su primer título absoluto: la medalla de oro de los 200 metros mariposa en el Mundial de Fukuoka (Japón), prueba en la que estableció, además, un nuevo récord del mundo (1 minuto 54,58 segundos), convirtiéndose en el plusmarquista más precoz de la historia. En 2002, en los Pan Pacific Games, ganó cuatro medallas de oro a título individual y una de plata en los relevos 4 x 200 metros libres.

En 2003 batió ocho récords mundiales en cuarenta y un días, varios de ellos de calibre insospechado. Aquel año, en el Mundial de Barcelona, se reveló al mundo como el nadador con mayor proyección de la historia, al ganar, con apenas dieciocho años y a título individual, tres medallas de oro: 200 metros mariposa, prueba en la que en semifinales batió el récord del mundo (1 minuto 53,93 segundos), 200 metros estilos (1 minuto 56,04 segundos, récord del mundo) y 400 metros estilos (4 minutos 9,09 segundos, récord del mundo).

A esos títulos sumó la medalla de plata en 100 metros mariposa; en las semifinales de esta prueba había batido también el récord del mundo (51,10 segundos), pero en la final fue superado por el mejor nadador de este estilo, su compatriota Ian Crocker. Conquistó además la medalla de plata de 4 x 200 metros libres como integrante del cuarteto estadounidense. A partir de entonces ya se hicieron familiares los apodos que le impusieron los periodistas: «Bala de Baltimore», «Niño Prodigio» o «Tiburón de Baltimore».

Plusmarquista olímpico

En Atenas 2004 se adjudicó las medallas de oro de 100 metros mariposa (51,25 segundos), 200 metros mariposa (1 minuto 54,04 segundos), 200 metros estilos (1 minuto 57,14 segundos), 400 metros estilos (4 minutos 8,26 segundos, récord mundial), 4 x 200 metros estilos y 4 x 100 metros estilos, prueba en cuya final no compitió, pero en la que se ganó el derecho a la medalla por haber participado y vencido en las semifinales, como establecía el nuevo reglamento. La por entonces joven promesa de la natación estadounidense ganó además dos bronces: 200 metros estilos (1 minuto 45,32 segundos) y 4 x 100 metros libres.

Sólo un atleta en la historia de los Juegos Olímpicos había ganado ocho medallas en una misma olimpiada: el soviético Alexander Dityatin en gimnasia (tres de oro, cuatro de plata y una de bronce) en Moscú ’80. Con los seis oros, Phelps igualó la marca de la nadadora Kristin Otto, y se quedó a una de las de Mark Spitz, quien no hay que olvidar que tuvo un calendario menos complicado y compitió sólo en los estilos libre y mariposa, muy similares técnicamente, y en los 100 y 200 metros, que son virtualmente lo mismo. Spitz ganó además tres oros en los relevos, en una época en que los cuartetos estadounidenses eran invencibles.

En cambio Phelps, en Atenas, alternó los cuatro estilos en distancias que iban de los 100 a los 400 metros, y en relevos sólo se adjudicó dos medallas de oro. El proceso para alcanzar la final también fue más intenso, pues Spitz sólo compitió en catorce carreras en ocho días, mientras que Phelps tuvo que hacerlo en diecinueve. Un ejemplo de la presión que le tocó soportar en Atenas ocurrió el 19 de agosto, fecha en la que, tras superar el récord de los 100 metros mariposa en las semifinales, ganó la final de los 200 metros combinados tan sólo 20 minutos después.

La personalidad de un campeón

Al acabar la secundaria, Michael Phelps interrumpió los estudios para dedicarse en exclusiva a la natación. De hecho, era único componente del equipo estadounidense que pasaba de amateur a profesional sin haber competido en los campeonatos universitarios. Su físico no es imponente como el de otros campeones (Ian Thorpe, Johnny Weissmuller o el citado Spitz), pero mide 1,95 y pesa 88 kilos; sus brazos abiertos tienen una envergadura de 2,04 metros y calza un 46. Todo ello hace que el agua sea casi su medio natural.

De carácter más bien serio (ni siquiera solía sonerír cuando acababa de ganar una prueba), alcanzó la hegemonía en todos los estilos a base de esfuerzo: entre 1998 y 2004, por ejemplo, sólo dejó de entrenar cinco días. Como norma nadaba 80 kilómetros por semana, para lo que necesitaba cinco horas de entrenamiento diario. Cuando no entrenaba, solía dormir, y antes tirarse a la piscina tenía la costumbre de escuchar música del rapero Eminem o de 50 Cent. Su rutina diaria se reducía, pues, a dormir, entrenar y comer para ganar peso. Necesitaba, según sus médicos, siete mil calorías diarias para abastecer su organismo de las energías que gastaba en los entrenamientos. Sus desayunos eran pantagruélicos: solía engullir ocho huevos fritos con sus correspondientes tostadas. El único «capricho» que se permitía era jugar al baloncesto o al fútbol de vez en cuando. También solía «tunear» su ranchera Cadillac Escalade, que se compró con sus primeros ingresos y a la que ha dotó de pantallas de televisión en los reposacabezas, un equipo de sonido estereofónico con tres reproductores de CD y unas llantas de medio metro de anchura.

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